Durante muchas generaciones una familia de piojos vivía en la barba de un viejo, veían pocos insectos a su alrededor y ansiaban por el progreso de la región. De tarde en tarde aparecía una u otra pulga con noticias de la posibilidad de un nuevo cambio, pero era todo. Un día el viejo murió, el sueño con el cual anhelaron de no estar tan solos llegó y el hogar fue invadido por insectos propio de los muertos. Primero vinieron los mosquitos, después las moscas, luego las cucarachas, unas hormigas y algunos gusanos, sin embargo un día se acabó la sangre fresca que alimentaba a los piojos. Cogieron la carroña de una cucaracha, después la de una mosca y se cambiaron para la cabeza de un niño donde esperan comenzar nuevas vidas. No reclaman más de la soledad pero echan de falta la barba del viejo.
Autor: Fabián Guzmán Sánchez - Colombia
que bn amigo no conocia ese don siguilo alimentando cada dia mas
ResponderEliminarme encantan los cuentos me hacen salir de la realidad y volver a mi niñez a las épocas hermosas de que cuando me los creía sigue así este es un don muy lindo
ResponderEliminarEsta muy divertido, me parece fantástico que tengas la capacidad de crear relatos tan mágicos. Te felicito.
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