- No lo encuentro mami! - comenzó a llorar.
Ella lloró por algún tiempo, después, se olvidó de la pequeña perdida. Fue a juguetear con una colegiala de la calle donde vivía. Aprendió, ese día, que en la vida se pierde algo o a alguien.
En el fin de la tarde cayó una tempestad.
*******
Una pieza se separa del rompecabezas. Anhela conocer otros paisajes. Un grito
intenso surge en su conciencia: "Quiero ser sólo".
El viento sopla bajo de la mesa. La escoba la barre fuera de la casa. El agua del río la transborda llevándola muy lejos. Ella nunca volvió a su casa, ni sabe más el camino de vuelta. Se olvidó de su pasado. Vive intensamente el presente:
"Yo soy mi propio rompecabezas".
El viento sopla bajo de la mesa. La escoba la barre fuera de la casa. El agua del río la transborda llevándola muy lejos. Ella nunca volvió a su casa, ni sabe más el camino de vuelta. Se olvidó de su pasado. Vive intensamente el presente:
"Yo soy mi propio rompecabezas".

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ResponderEliminarMuy buena parábola. “si lamentamos por algo que se perdió irremediable, de nada sirven los lamentos” Quizá en este texto hay dos lecturas. “Reflexión sobre la pieza que se perdió (la vida misma) y otra la muchacha que se perdió. Quizá piensa diferente del resto, o actúa diferente y se aleja del resto. En cuanto a los amigos “hay algunos que se pierden para siempre”.
ResponderEliminarMe parece una lectura muy buena nos deja varias enceñanzas nos ayuda a reflexionar y saber llevar las cosas de la vida te felicito eres un gran escritor y gracias por darnos el privilegio de disfrutar de estas lecturas
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